Incansable dolor que me atormenta día y noche, que no me deja respirar en paz ni vivir mi vida. ¿Por qué me torturas cada día? Aún sigo esperando respuesta del cielo y que acuda a mi ayuda un ángel que me haga sonreír como una vez me enviaste uno mi Dios… ese ángel que aún cuido como el primer día y que nunca quiero perder. Ahora todos me lo quieren arrebatar por el simple hecho de amarlo como si formase parte de mi alma y de conversar con él cuando no les hago caso a los demás. Mi niño, mi angelito, no quiero decirte adiós, no quiero que lo demás nos arrebaten nuestro amor.
(Autora: Bétika VK.)
